Threshold es un proyecto especulativo que explora la ropa como un umbral dentro del entorno urbano nocturno. Un espacio de fricción entre el cuerpo y una ciudad atravesada por luz artificial, movimiento y exposición constante.
La prenda se entiende como una interfaz: una capa que responde a neones, reflejos y contrastes, y que acompaña al cuerpo en estados de tránsito y desplazamiento. Vestirse deja de ser un gesto íntimo para convertirse en una preparación consciente para habitar lo público.
El proyecto se construye desde una aproximación cinematográfica, priorizando la imagen en movimiento, el ritmo y la relación entre cuerpo, luz y entorno artificial.